Aprendizaje...



En estos últimos meses y tal vez años he vivido un proceso transformador que primero me quebró por dentro para luego renacer, un proceso necesario y que me a llevado  a vivir  una vida muy  distinta a lo que alguna  vez imaginé, una vida más simple, más conectada con el creador, las emociones, las personas, más consciente y responsable, un proceso lleno de aprendizajes el cual comparto una parte.
Aprendí a agradecer todo lo que tengo, lo bueno y lo malo porque sea cual sea la circunstancia aprendes algo nuevo.
Aprendí que por muy duro que sea el golpe que te toque enfrentar te puedes levantar, siempre y cuando lo desees, lo anheles y luches por ello.
Aprendí que llorar no es malo, llorar para soltar pena, rabia y desiluciones, pero quedarse con las emociones negativas si lo es.
Aprendí que los miedos no te dejan avanzar, creer que no puedes te hace prisionera de lo que puedes llegar a ser, a lograr. Aunque te hayan dicho que no puedes, inténtalo! Te darás cuenta que si podías.
Aprendí a aceptarme con todo lo que soy, aciertos y desaciertos, a amarme con ese amor incondicional que Dios nos enseña "amar a tu prójimo como a TI MISMO..." no puedo amar a un otro sí primero no me amo yo y eso significa cuidarme, respetarme y dejar todo lo que me hace  mal, porque entendí que yo era lo más valioso que tenía.
Aprendí que la fe es para valientes y no tiene relación con la religión, fe es la vivencia misma de tu ser interior, quién eres y en quien crees, fe es al algo similar a dar un salto al vacío sin paracaídas solo con la certeza que Dios te sostiene,  es saber que Dios está ahí aunque no lo ves, es creer cuando no hay nada, es saber que lo imposible no existe.
Aprendi que  puedes querer mucho a una persona pero todo tiene un límite, el cariño no es eterno y los sentimientos cambian, no te debes sentir culpable por eso.
Aprendí a no atarme a nada, ni a nadie, no soy esclava del pasado, de situaciones, ni personas y tengo el poder de elegir  a quien quiero en mi vida, de soltar y desear lo mejor a quien se va, agradecer y disfrutar a quien se queda.
Aprendí, cuando las personas te quieren cambiar, simplemente no te están aceptando, sino tratando de moldearte a lo que ellas son a sus ideales, creencias y conceptos.
Aprendí, cuando elijo un comportamiento, una acción, una situación o una vida  también estoy
escogiendo las consecuencias, eso me obliga a ser responsable y conciente de todo lo que hago. La siembra y cosecha no es una simple frase, sino una realidad.
Aprendí, cuando una persona  no importando el lazo que tengas con ella, sea familia, amigo o siemple conocido crea situaciones negativas con el fin de hacer daño o perjudicarte en algo, es porque no tienen en el valor de decírte lo que le molesta de ti a la cara o tal vez no tiene nada malo que enrostrarte y eso le obliga a inventar y mentir, también aprendí con estas situaciones vividas la maldad que existe en el corazón de estas personas y el hecho de mentir e inventar es el reflejo de lo que ellas mismas son, personas no honestas y con falta de integridad que me obliga a tenerlas lejos, por mi propia salud emocional, pero aún esas personas me enseñan y agradezco a la vida que se hayan cruzado en mi camino. Eligo perdonar y no insistir en el daño causado, más bien dejar que la misma vida se encargue, al final de cuentas el tiempo te da razón.
Aprendí, cuando una persona habla de ti y lo que dice no te identifica en realidad está hablando de ella misma, dejando en evidencia sus miedos, sus opiniones, su caja de creencias, sus limitaciones, no de las tuyas.
Aprendí que las cosas más valiosas de una persona son el respeto, la lealtad, confianza y honestidad. No tiene que ver con la belleza externa, ni con los bienes que posee, sino de los valores, seres humanos con estas caracteristicas son los que quiero cerca.
Aprendí que nada es mío, ni la familia, ni los amigos, ni las cosas materiales, solo es un prestamo, es por esa razón que debo disfrutar y agradecer cada momento, cada día.
Aprendí que tú esecencia, valores y cariño son cosas que debes cuidar y no dejar que las personas, el sistema y las malas experiencias te transformen en un ser que no eres.
Dios y la vida me enseñó a dejar atras todo lo que no me suma, lo que me hace daño y así vivo más ligera, solo el equipaje necesario para mi viaje, no cargo con situaciones emocionales negativas y vaya que me ha resultado. También Dios me enseñó que no existe el fracaso, sino una nueva oportunidad para hacerlo de mejor forma y de volver a comenzar cuántas veces sea necesario, esto aplica para relaciones personales, pareja, amistades, negocios, trabajos y carreras profesionales.
La vida en si es un aprendizaje constante y agradezco cada día por ser quién soy, tener lo que tengo y lograr lo que he logrado. Sigo mi meta, mis sueños, mi propósito. Agradezco a quienes están cerca, a los ya no y a los que vendrán.
No importa lo que pasó ayer, eso es parte del pasado hoy tengo la oportunidad de decirle a la vida, ahí voy otra vez!
Tengo el respaldo de Dios que es mi fuerza, quién me sostiene y me guia, una familia que me ama y apoya, un grupo de amigos un poco locos, pero grandes personas y un par de mascotas que cada día me entregan su cariño.
Soy la persona más afortunada del mundo!

Saludos
Gracias por leer estas líneas.

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